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Los servicios de información

La crisis de Cuba demuestra el papel determinante de la información, sea ésta de origen humano (HUMINT), acústico (SIGINT) o fotográfico (PHOTINT)

A partir de 1961 la National Security Agency (NSA), dedicada a realizar escuchas, intercepta mensajes de barcos soviéticos en ruta hacia Cuba para descargar secretamente material militar (tanques, radares, baterías antiaéreas). A su vez la CIA se entera de la llegada de bombarderos Il-28 y de aviones de caza MIG.

En 1962 las entregas se intensifican: sólo en agosto la NSA registra la llegada de 57 navíos. Concluye entonces que los cubanos instalan un sistema antiaéreo inspirado en el modelo soviético. Por su parte, la CIA confirma la construcción de sitios de lanzamiento de misiles tierra-aire SAM-2 capaces de abatir aviones que vuelan a gran altura. El USS Oxford –barco especialmente equipado para realizar escuchas– navega en aguas cubanas con el fin de interceptar las comunicaciones radiales de la isla; la NSA escucha comunicaciones de controladores aéreos que hablan español con marcado acento eslavo.

No obstante, la CIA está convencida de que la URSS no correrá el riesgo de un enfrentamiento inevitable implantando misiles nucleares en Cuba, a pesar de indicios concordantes que provienen de otras fuentes, como los servicios franceses.

Así, en agosto de 1962, a pedido de McCone, es enviado en misión a Cuba Philippe Thyraud de Vosjoli, jefe de la delegación del SDECE en Washington, cuya vida fabulosa inspirará en 1967 la novela de León Uris Topaze; allí se entera de la presencia de cohetes de alcance medio. Para la misma fecha, el embajador francés en La Habana, Roger du Gardier, señala el desembarco nocturno de lanzacohetes y de tropas soviéticas disfrazadas de milicianos cubanos. Por último, el coronel Houel informa a los norteamericanos que en el norte de Cuba se realizan grandes trabajos de nivelación, lo que confirma un avión espía de la US Air Force.

 

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