Estados Unidos:
la pesadilla cubana
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Por la noche, en los lugares públicos en que es retransmitido el discurso de Kennedy, terminado éste, la gente se pone de pie y entona el himno nacional.

Al día siguiente las reacciones de la opinión norteamericana se dividen entre incredulidad y angustia, como aquella neoyorkina que se siente "inquieta", temiendo que "ocurra algo". Los medios financieros se interrogan: Wall Street registra una baja sensible que se repercute rápidamente en las principales bolsas europeas.

Durante una semana la crisis ocupa la primera plana de los diarios. La prensa sostiene unánimemente al Presidente, incluido el Daily News que hasta ese momento no había escatimado críticas: "!Hurra por Kennedy!". Según un sondeo del 26 de octubre, el 84% de los estadounidenses –aunque ansiosos– aprueba la manera en que Kennedy actúa. El 23 por la mañana algunos centenares de mujeres pacifistas manifiestan ante el edificio de las Naciones Unidas para reclamar que un compromiso sea elaborado en el seno de la ONU. La misma exigencia es formulada por un comité de intelectuales que quieren "prevenir la amenaza del holocausto".

New York Times 23/10/62
The New York Times
23 de octubre de 1962

New York Times 25/10/62
From The New York Times
25 de octubre de 1962

   

El 24, el enviado especial del periódico francés Le Figaro en los Estados Unidos, reconociendo que "la atmósfera es tensa y la vida mundana ha sido desorganizada por los acontecimientos", constata sin embargo que "en las circunstancias graves, el país tiene tendencia a juntarse en torno al Presidente". El New York Times subraya "la determinación de Estados Unidos" para emprender "una acción implacable", a pesar de temer represalias soviéticas en Berlín y observa que reina un "ambiente belicoso" en ciertos Estados. Hasta los habitantes del Medio Oeste, tradicionalmente aislacionistas, desean "limpiar Cuba" y hacer renacer "el espíritu del viejo Teddy Rooselvet".

New York Times 24/10/06
The New York Times
24 de octubre de 1962

En las calles de Nueva York, la corresponsal de Le Figaro percibe sobre todo "inquietud, pero nunca pánico". Los negocios especializados en el equipamiento de refugios antinucleares no notan aumentos sensibles de sus ventas, aunque las tiendas de comestibles son vaciadas por amas de casa que acopian víveres por temor a una guerra atómica (se producen escenas similares en Bruselas y Zurich).

Pero los supermercados norteamericanos no sufren problemas de abastecimiento.
El signo más sintomático de la tensión es la compra masiva de transistores y de televisores (las radios y canales difunden emisiones especiales).

La población se muestra febril y en Pennsylvania se produce un incidente revelador: une explosión accidental provoca el pánico de los habitantes de Harrisburg, que creen que se han iniciado las hostilidades.

   

Para El New York Times del 25 de octubre la evolución de la crisis subraya que la firmeza de Kennedy se revela eficaz, puesto que el Kremlin se muestra indeciso y hace detener los cargueros que se dirigen hacia Cuba. La aceleración de la construcción de bases de misiles en Cuba no hace más que reforzar la resolución mostrada por la administración demócrata. El New York Times del 27 subraya que la situación "no puede prolongarse indefinidamente".

New York Times 25/10/62
The New York Times
25 de octubre de 1962
   

Al día siguiente predominan en los diarios los sentimientos de alivio, de satisfacción, de esperanza prudente. El Wall Street Journal saluda la "credibilidad de la disuasión" y la firmeza de Kennedy. La prensa americana, en su conjunto, considera que Kennedy sale victorioso de la prueba. Así, en El New York Times, James Reston estima que el Presidente ha aumentado su autoridad y su prestigio.

New York Times 27/10/62
The New York Times
27 de octubre de 1962



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