Las lecciones de la crisis Cerrar

Kruschev logra el compromiso por parte de los Estados Unidos de no atacar a Cuba, el mantenimiento del régimen castrista y el retiro de los Júpiter de Turquía. Pero queda singularmente debilitado, lo que contribuye a su caída. Además, esta crisis permite a China presentarse como rival de la URSS, principalmente en el campo socialista y en el Tercer mundo.

La crisis de Cuba presenta un gran valor pedagógico porque enseña a los dirigentes norteamericanos y soviéticos la manera de manejar una tensión extrema capaz de degenerar en conflicto nuclear.

Verifica la teoría de la disuasión: la amenaza de escalada nuclear lleva a encontrar una solución pacífica, tanto más que en este caso hay una diferencia importante entre lo que está en juego y el riesgo. Cuba es una pieza vital para Kennedy, obligándolo a la firmeza, pero es secundaria para Kruschev y lo incita a la moderación.

La crisis de Cuba es un modelo de crisis management: ¿cómo obligar al adversario a retroceder ofreciéndole una salida honorable? Es por fin la aplicación concreta de la estrategia de "respuesta graduada" que McNamara había expuesto en mayo de 1962 frente al Consejo Atlántico.

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